La agricultura ecológica se basa en dos principios fundamentales, la producción de alimentos naturales libres de sustancias químicas y tóxicas, y la preservación del medio ambiente en las zonas de producción. Para cumplir con tales principios, se aplican distintas técnicas:
1. La fertilización. Existen métodos naturales establecidos para aplicar en la agricultura ecológica. El objetivo es conservar la fertilidad y la actividad biológica del suelo. Para ello se utilizan complementos con abonos verdes orgánicos.
Los abonos naturales atraen numerosas ventajas en la calidad final de los alimentos y la preservación del suelo apto para la agricultura.
Abonado en verde. Se llama abonado en verde a otro tipo de fertilización ecológica: a través del cultivo de plantas leguminosas especialmente aptas para ser enterradas en el suelo esperando a su descomposición transformándose en abono natural.
Conservación del suelo con cubiertas vegetales. Las cubiertas vegetales vivas sirven para proteger los suelos y ayudar en la conservación del agua y los nutrientes. El mulching es una de las cubiertas vegetales de protección de suelos más utilizadas.
2. Rotación de cultivos. La rotación alternada de cultivos es una estrategia para conservar y permitir la recuperación de niveles de nutrientes naturales del suelo además de evitar los problemas fitosanitarios. La rotación de cultivos es aplicada en la agricultura ecológica de modo de alternar los cultivos con necesidades nutritivas diferentes evitando la saturación de suelos. La rotación de cultivos es indispensable para mantener la fertilidad de los suelos aprovechando mejor el abonado, incluso se produce con la rotación un mayor control de las malas hierbas, las plagas y enfermedades.
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